
Argentina y Grecia
¿Juegan Argentina y Grecia o juega Argentina “contra” Grecia?
“Contra” en términos futbolísticos nos recuerda a un “gol en contra”.
Es como no “encóntrar” el gol o como no encontrarse a uno mismo.
Uno mismo:
¿Quién mas que uno es uno? Nunca entendí eso de “encontrarse con uno mismo”.
¿Qué pasa cuando uno se encuentra con uno mismo? ¿Se saluda?.
-Hola, si, que tal, un gusto, te presento:
-Yo, este es yo y vos sos yo…
¿Cuándo uno se encuentra con uno mismo, se reconoce?
Yo creo que ese es el problema, no nos reconocemos, no sabemos quiénes somos en realidad.
¿Cómo pretende uno encontrarse con uno mismo si no sabe a quién está buscando?
”No se lo que quiero, pero lo quiero ya” gritaba un pelado hasta que lo encotraron en su casa del barrio de Montserrat, acostado como un niño, sonriendo, porque ya no debía esperar mas.
¿Y por qué esperar para sonreír?. ¿Por qué esperar para sentir?.
“…Argentina es un sentimiento….” se escucha en momentos de mundial.
¿Porque profanarse del éxito ajeno para sentirse vivo?
Como si nuestros ojos detrás del televisor le dieran fuerzas a un equipo para lograr la victoria, y allí comienza el desfile de idiotez:
“Me siento en la misma silla, tomo la misma bebida, uso la mima bombacha, no me baño…” y la lista de ridiculeces continúa, pero no les importa, todo está permitido y avalado.
¿Por qué? ¿Por quién?
Por la pasión, la misma pasión que llevó a Adolf a emprender su sueño, la misma pasión que Iósif utilizó para derrumbarlo.
La “pasión” es lo contrario a la “acción.
¿Cómo pretendemos “ser” alguien o “hacer” algo, no importa qué, si solo “padecemos”?.
Alguien impuso la moda de la “pasión” y la vistió de rosa, le fue funcional, le somos funcionales.
Con cada grito de gol, cada aliento, cada sufrimiento, nos alejamos de nuestra acción y nos acercamos a la pasividad.
Lo mas triste es que el pueblo argentino está convencido que esta “pasión” es su fuerte, es lo que lo diferencia de un Suizo o un Sueco (del chocolate y del calzado).
Siempre deseo que el equipo de la selección pierda, que la gente se conecte con la realidad, sin dudas el dolor nos conecta con la realidad.
¿De qué realidad hablamos?
De la única, de la opuesta a la fantasía, a la pasión, al fútbol.
Porque el punto de partida debe ser real para que el sueño sea sentido, la pasión es un elemento elevado en la existencia del ser, no se puede comenzar por ella.
Shakespeare lo retrató hace tiempo, nos cansamos de leerlo y verlo, pero la lectura es errónea.
Vivir soñando es como dormir despierto, mejor vivamos despiertos y soñemos…. dormidos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario