miércoles, 30 de junio de 2010

Argentina - México (1)


Miré el partido. Sí que lo miré.
Desde el ojo de Osiris en el que se me reveló el Aleph Maradona.
La combinación de cerveza Corona, faso fresco y natural, a más de 140 metros de altura con un choripan hecho en la George Foreman, el día encapotado y que Buenos Aires pareciera Londres en su mejor despertar, resultaron en una visión descarnada.
Y me vomité mirando a lontananza la bombonera que Diego Armando, el peronista de primera marca, merca, el negro del pueblo con la pelota pegada al pie su carnet de entrada al universo internacional, su traje gris, sus aros refulgentes, su corte de pelo colectivero o white trash que combina acertadamente con el tatuaje que conocemos todos, todos los que lo vimos con una mano en alto cerca del arco, con las piernas cortadas, con su figura principal y primordialmente central, demagoga, narcisista, personalista reuniendo a todos los cabecitas negras en meros habilidosos de una pelota, en hombres materia prima, en ahora directores técnicos que son una cara al mundo, que muestran su vida privada, sus hijas, su nieto, sus novias pendejas y teñidas, sus abortos, sus fiestas. Todos sabemos nombre y segundo nombre, todos sabemos fecha de nacimiento, jugada evita me ama y yo la amo a ella porque sé que me ama porque yo soy uno más de todos a los que ama, todos los negros cabecitas que no vamos a despegar de nuestro universo, que no vamos a usar sus tapados de piel porque ya los usa ella, que no vamos a tener la posibilidad de eludir a 5 jugadores solitos y hacer el gol porque ya lo hizo él. Lo veo y es el esfuerzo de la trampa, la droga, sol sin y quemarse las fosas y los cornetes y no queda nada dentro porque ya llegó, llegó hasta acá de la fanfarria que el pocho nos legó, porque quiere que veamos que sigue haciendo jueguito incluso fuera del ring y cómo entrena con mis pibes y la artrosis lo mata en las caderas pero sigue y grita y quiere entrar porque es la estrella pero es el representante pero es la estrella.
Y ahí viene que un judío, un verdadero judío se me pone enfrente, porque yo solo puedo hablar de lo que sé: el modelo de judío peronista, como el modelo de puto nazi, como el modelo de negra asistenta de bush, como el modelo de francés viajando por África, como el modelo de blanco sudafricano, como el modelo de oficinista contador muriendo con el rifle impotente en Tucumán, como el modelo de los pibitos de Malvinas. Nunca el verdadero judiíto podría ser peruca, peroncho, monto, cabecita o como le digamos porque el judío sabe que las puertas de sión no se abren. Clausuradas a pesar del esfuerzo, del tartamudeo, de la desconfianza, del abatimiento, de la persuasión obligada, de la gran marcha, del conocimiento del gran plan, del temor. Las puertas están vedadas. Y por más que usemos ese tapado, el rodete, el rubio, la pelota pegada al pie, sabemos que las puertas, a la final, NO pues el padre espera debajo del marco y pregunta y la respuesta la tiene la cuca de Kafka. No. No se puede. Ni se podrá.
Y Maradó es la mentira de que sí, de que podés mintiendo, de que dale cabecita, viví tu sueño a través de mi fantasía que te ofrezco, de que el fútbol es la vida y si te esmerás y jugás bien puede que no ganes, pero si le das el bidón de diurético al contrincante y ponés la mano y lo acompañás de tus habilidades innatas para mover el cuerpo y pensás en el gol, pensás en el éxito, apuntás al éxito, a mí, apuntá a mí que soy tu padre, que soy vos, dale que soy vos, creétela, que el pocho, que la rubia del balcón, que los capos de la CGT y camioneros que están viendo el mundial de vacaciones en Safari, que los de las barrabravas, que yo en Puerto Madero te represento y soy lo mismo que vos que te rompés el puto culo laburando mil horas y no alcanza, laburás y descuidás a tus hijos, que el paco que la yuta que los violadores que la zanja esa abierta que nunca van a cerrar porque acá no entran. Pero venite a la campaña, mirame reventarme en minas rubias. Las condiciones de posibilidad de perpetuar la ideología no se acaban.
¡Subite a la calesita!

No hay comentarios:

Publicar un comentario