
Me llamo Tito, soy de Adrogué. Nací el 22 de junio de 1979 y ayer tuve la sorpresa de cumpleaños más increíble de toda mi vida.
Con una madre hippie y un padre fumón, mi infancia transcurrió sin un solo festejo de cumpleaños. Ella consideraba esas fechas como “consumismo barato” y él repetía: “Hijo, lo importante es festejar la vida, el amor y la paz todo el año, no una vez cada 365 días”.
Quizás en algún punto tenían razón pero yo era solo un niño y soñaba con aquel día en el que alguien preparara una fiesta para mí. Hoy puedo decir que 31 años más tarde aquel día finalmente llegó.
De niño no tuve amigos. Mis padres nunca me llevaron a un club y en la escuela no tuve lo que se dice buena suerte. En Navidad nos juntábamos con unos primos lejanos de Córdoba que tenían mi misma edad pero que nunca me dejaban jugar con ellos. Decían que yo era bobo, retrasado y poco inteligente. Una Noche Buena mientras contaba los segundos que restaban para la Navidad y los grandes destapaban botellas de sidra, mi primo mayor se acercó y me dijo al oído:“Sabés que? Mi mamá dice que la tuya fumó tantos cigarrillos de droga cuando vos estabas en su panza que saliste así de bobo y que seguramente nunca puedas terminar el colegio”.
Sus palabras entraron por mi oreja derecha y quedaron retumbando en toda mi cabeza. Será por eso que repetí tres veces primero inferior? Será por eso que me cuesta tanto lo que a los demás les resulta sencillo? No encontré respuestas. Salí corriendo esperando así borrar de mi memoria sus palabras, aunque quedarían grabadas por siempre. Entré al baño, trabé la puerta con un banquito y lloré hasta ahogarme en flemas. Literalmente.
Me salvó mi tío Coco. Por suerte el exceso de curry lo descompuso y entró al baño pateando la puerta. Me salvó la vida.
Pasaron varios días hasta que una noche tomé coraje y le pregunté a mi madre si era cierta lo que mi primo Coqui había dicho. No me respondió. Tomó el teléfono y discó el número de mis tíos en Córdoba. Jamás la ví tan enojada, gritó durante 15 minutos seguidos e inmediatamente después de colgar el tubo abruptamente con un insulto, se armó un cigarrillo de hierbas tranquilizantes para calmar sus nervios. Me fui a dormir…culpable de haberle hecho daño a mi madre.
Nunca más saqué el tema y nunca más volvimos a pasar una Navidad con ellos.
Pasaron los años y terminé el secundario, mi tía estaba equivocada.
Me egresé en el 2009, a los 30 años. Título en mano, salí a buscar trabajo y hace dos meses me tomaron en una zapatería como repositor de ojotas. Como estamos en invierno y ojotas se venden poco, me redujeron el horario de trabajo hasta la Primavera. Ahora entro a las 17hs y me voy a las 20hs.
En la zapatería tengo 5 compañeros, los mismo que ayer me dieron la mejor sorpresa de mi vida.
Yo no sé como supieron que era mi cumpleaños. Seguro que alguno averiguó y se le ocurrió organizarme este festejo a escondidas. Llegué a la zapatería pasadas las 17hs porque el colectivero se demoró en pasar. No sé porque la calle estaba atípicamente vacía. Entré apurado y me encontré con un local también vacío! Caminé hasta el depósito del fondo y ahí los encontré. Estaban todos reunidos esperándome con guirnaldas, gorros, bombos y cornetas. Ver semejante sorpresa me conmovió hasta las lágrimas. Marcos fue el primero en saludarme, nos fundimos en un gran abrazo y me dijo emocionado: “vamos Tito, vamos que llegamos!!”. Yo le respondí: “Si, llegamos. Y espero también llegar a los 32 así, festejando”-
Sí señores, este fue el texto ganador de la jornada Argentina - Grecia....las chicas votaron, las chicas definieron...porque a las chicas les gusta retardados!!!
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