jueves, 22 de julio de 2010

Final (3)


Domingo, caminando por la Gran Vía, hora del partido, nadie en la calle, silencio sepulcral, intento ir a un bar a tomar un café y leer, para mí el mundial se terminó la semana pasada, pero la vida sigue.
Entro al Zahara, me ubico cerca de la ventana, giro la cabeza y veo una pantalla gigante, mi mente anuló todo pensamiento, solo me limitó a esperar a que el camarero mozo o lo que sea se digne a venir.
Le pido un café con una napolitana de chocolate, no hay mucha gente, solo son turistas, me imaginé que nadie estaría en la calle, casi el único bar abierto.
Comenzó el partido todo el personal desapareció detrás del mostrador, atentos al partido, intento leer pero me es difícil, el relator del partido está muy exaltado, grita mucho, dejo de leer.
De tanto revolver creo que el café quedo mareado, pienso en cómo puede ser que me sienta asi, es solo un partido de futbol, la vida pasa por otro lado, estoy de vacaciones, disfrutando de un paisaje único y me siento triste por un partido de futbol, mis pensamientos se vieron interrumpidos, pues mi pasión es el futbol y me gusta verlo, no puedo estar ajeno a lo que sucede, me pongo a ver el partido.
Me contagia la tensión del relator, me contagia la desesperación del poco personal del bar, el partido está empatado y ya se viene el alargue, me entro a desesperar yo también. Voy a pedir otro café, aunque no veo al mozo, camarero o lo que sea.
Que envidia me da, envidia de la sana, mirar la final, esperar por festejar y ganar la copa, que lejos estoy de eso, vuelvo a perderme en mis pensamientos, levanto la vista sigo con el partido, gol de Iniesta, siento el cuerpo congelado, veo todo en cámara lenta, no oigo, solo veo la gente detrás de mostrador saltando, llorando, miro la pantalla veo a los jugadores abrazados, el llanto de Casillas como el del personal del bar, los turistas se ríen y abrazan, me miran, los miro.
Vuelvo a recuperar el control de mi cuerpo y me siento aturdido, terminó el partido, todo el mundo sale a la calle, viene el mozo y me está diciendo que pague porque hay festejo en la Cibeles.
Salgo por la Gran Vía camino junto al resto, me lleva el mar de gente, me lleva el mar rojo, rojo por las camisetas, por las banderas, bocinas, gritos, todo es felicidad, gente llorando.
Estoy en Cibeles, me rodea la gente, me encuentro en medio del festejo, un festejo que no es mío, un festejo que no me llega, me doy vuelta, una viejita me está mirando sus ojos están llenos de lágrimas, me está abrazando y no me conoce, me separo doy media vuelta y sigo caminando sin dejar de ver su rostro, me están empujando, veo a un hombre más joven que la vieja, más grande que yo, también está llorando.
Una nena me está preguntando si no soy español, le digo que no que soy argentino, me dice que con razón no estoy llorando, le digo que no es mi fiesta, se va con sus papas.
Me alejo de la multitud, me apoyo en la baranda que hay en la calle, miro la fiesta, gritos, bocinas, me estoy empezando a relajar. Giro la cabeza y un tipo me está hablando, lo escucho atentamente y me está contando lo feliz que esta porque su España salió campeón, me cuenta que no quería morirse sin ver a España campeón y me emociono, empiezo a entenderlo y lo abrazo, me regala una lata de cerveza para que festeje.
Levanto la lata en son de brindis y grito con todas mis fuerzas FELICIDADES CAMPEON mientras mis dedos están cruzados detrás de mi espalda.

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