jueves, 15 de julio de 2010

semifinal (3)


Busco terapeuta. Necesito terapia. Que alguien me escuche por favor.
Ya falta poco para que termine el Mundial, tan solo cuatro días.
A mí me quedaba solo un partido cuando quedé afuera de la Copa.
Te crees que fue fácil?
Llegué a la cima, casi juego la final del mundo y hoy volví al anonimato..
Claro que no es fácil, es más bien cruel.
Hay que soportar la fuga de la fama, el cese del estrellato, la ausencia del éxito, la huída de la gloria. Es durísimo. Estoy físicamente reventado, eso ya es de público conocimiento, pero también estoy psíquicamente muy herido.
Aún no sé porque acepté esta convocatoria. Debí haber imaginado este final.
Yo siempre fui muy temperamental. Entonces, por qué dije que si?
No hay duda, soy una víctima de la maldita exitoína.
Las ilusiones de fama, gloria y reconocimiento pudieron contra la razón.
Mi destino estaba escrito: apenas los campeones alzaran la copa yo pasaría a mejor vida.
No me importó y quise estar aunque luego fuera desechado y olvidado.
Pero el final se apresuró y me tomó por sorpresa. Que ingratitud.
Volví al anonimato en cuartos de final.
El mío es un trabajo sacrificado.
Durante 90 minutos el mundo entero posa sus ojos sobre mí: medios, cámaras, periodistas y fanáticos.
Durante los 90 minutos los 22 jugadores solo piensan en poseerme.
Qué decís? Hay que soportar tremenda presión, no?
Me eligieron por considerar que mi redondez era exacta y que mi circunferencia, diámetro y peso eran perfectos.
Apenas llegué a Sudáfrica me sometieron a un extreme make-over, un cambio de cara.
En serio, hasta tuve mi propio evento de presentación!
Tuve poco tiempo para asimilar todo lo que me pasó. Con las buenas llegaron las malas y no estuve exento de críticas.
Yo que me banqué tantos golpes, que volé tan alto, que caí tan fuerte, sobreviví a todo.
Sin embargo, no superé las críticas.
Soy el balón más criticado de la historia y en pleno debate con mis detractores exploté.
Me salí de mi centro, perdí mi coherencia y tuve un pico de presión.
Para un balón, un pico de presión puede ser fatal. Yo quedé postrado, pinchado por el resto de mi vida.
El debate fue duro, luego del partido con Alemania la selección Argentina no tuvo autocrítica y me increparon a mí.
El DT Argentino dijo: “esta pelota es imposible, no dobla”.
Yo respondí: “Pelota será tu hermana, tu mujer y tu madre, yo soy un balón”.
El arquero Argentino afirmó: “ …nos trajo muchas complicaciones a los arqueros y a la defensa, es difícil de atrapar”.
Yo respondí: “Es evidente que estoy en boca de todos pero en manos de pocos Sr. Romero. Yo seré de caucho pero usted es de madera”.
Messí: “ Yo hubiera preferido la del Barça…con esta es imposible meterla”.
A esta altura mi presión estaba por las nubes. Le iba a responder, aún sabiendo que mis palabras podrían dejarme fuera del torneo por calumniantes.
No hubo tiempo, exploté frente a todos ellos.
Nadie se acercó, nadie se preocupó.
Ellos volvieron a sus mansiones, yo al anonimato.
Hoy estoy pinchado y busco terapia, necesito un terapeuta por favor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario