viernes, 25 de junio de 2010

Argentina - Nigeria (1)


Previo al encuentro futbolístico entre los combinados nacionales de Argentina y Nigeria, dos parejas de amigos dialogaban para amenizar la espera.

Chica Uno: ¿Y vos tenés alguna anécdota con un nigeriano, o algo relacionado a ese país, que valga la pena mencionar?

Chico Beta: Pero claro. Si hay algo que recuerdo con sumo placer es el rostro de un morocho de unos dos metros de alto que estaba estudiando en Estados Unidos, al igual que yo; aunque en su caso la maestría en Negocios. El muchacho aseguraba, con el pecho inflado de orgullo, que en todo el territorio de su país no había un solo homosexual.

Chica Uno: Me estás jodiendo.

Beta: No, te juro. Y lo decía con una seguridad pasmosa.

Chico Dos: Este… no tiene sentido.

Beta: ¿Te parece? Son “nada más” que 150 millones. Yo le explicaba que era imposible que no hubiera gente, como mínimo, bisexual. Su respuesta, por un lado, me hizo reír, por el otro, lamentarme: “Si los hay, los están matando”. Así, en presente continuo.

Chica Alfa: Un horror. A mí ya me había contado la historia, unas treinta y dos veces. Y siempre digo lo mismo, “un horror”. ¿Seré yo la repetitiva?

Transcurridos unos minutos del cotejo, las damas, al oír unos insultos de sus compañeros, inquirieron por los mismos.

Chica Uno: ¿Por qué vociferan así? Si no pasó nada. No hubo gol. Ni siquiera una buena patada.

Chico Dos: Es por Messi. ¿Vos viste cómo eludió a esos rivales?

Chica Alfa: Ah… ¿y? ¿Qué tiene de raro? ¿Por eso tanta alharaca?

Beta: Fíjense, y van a ver que ningún nigeriano elude a un argentino. Menos que menos a dos o tres. Pero eso no es lo raro. Lo extraordinario es que Messi, cuando agarra el balón, mirá para adelante, al igual que todos los demás jugadores que están en la cancha. Pero el resto, cuando identifica la cantidad de oponentes, en el caso de que ese número sea superior a uno, retrocede. Messi no.

Dos: ¡Claro! ¡Qué buena explicación! Con razón sos ingeniero. Presten atención. ¡Ahí la tiene de vuelta!

Alfa: A ver… está con la pelota. Sí, entre él y el arco hay cuatro de remera verde.

Uno: Cinco, sin contamos al arquero. ¡Y va hacia la meta! ¡Es cierto! ¡Dejó a dos en el camino ya!

Beta: ¡Uh, qué patadón le dieron!

Alfa: Que se levante, ni lo tocaron.

Uno: ¿Les duele de verdad? A mí me parece que es pura actuación. Siempre que se caen, vuelven a correr como si nada.

Dos: Si sale de la cancha, es porque les hace mella en serio, sino, es teatro, en general.

Alfa: Ah, como yo cuando te finjo, amor.

Concluido el cotejo, las parejas se preguntaban si deberían permanecer juntas mucho tiempo más. Ante el susurrado comentario de Alfa sobre sus deseos de dormir una siesta, Dos se plegó al instante. Se despidieron en la puerta del domicilio de los primeros. Uno y Dos caminaban hacia su vehículo cuando ella le solicitó permiso para expresar sus más puras emociones.

Dos: Sabés que siempre quiero escucharte. Adelante.

Uno: No los quiero ver nunca más. Son insoportables. ¿Por qué me hacés sufrir de esta manera? Estos amigos de morondanga que tenés… no sirven ni para odiarlos. Es la última vez que te acompaño, ¿te quedó claro?

Dos: Menos mal. Pensé que querías cortarme. ¿Te parece que no hay putos en Nigeria?

Uno: Es lo que dicen, ya sabía eso. Fue lo único rescatable de hoy. Qué día de mierda.

1 comentario:

  1. Sin crear malestares entre hermanos, este fue el texto ganador de la primera ronda....

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